sábado, 3 de diciembre de 2016

http://aprendeenlinea.udea.edu.co/ova/?q=content/ojo-de-poeta-thunbergia-alata-bojer-ex-sims

lunes, 13 de febrero de 2012

ESA BELLA EXTRANJERA DE OJOS NEGROS


Nuestros bosques nativos están siendo colonizados por una planta exótica que puede extinguirlos. La llamamos con cariño ojo de poeta y es conocida en otras latitudes con una variedad de nombres que también denotan querencia: ojitos negros, Susana de los ojos negros, ojo de Venus, anteojo de poeta.

Es una mata herbácea, de la familia de las acantáceas y del género de las thumbergias, denominadas así en reconocimiento al botánico sueco Carl Peter Thumberg. Su nombre especifico, con todos sus apellidos, es Thumbergia Alata Bojer ex Sims var, y es nativa de África. No está catalogada como parásita, pero si es –como se indica en algunas publicaciones que la describe– vivaz, persistente, trepadora e invasora. Sin embargo, a pesar de tener estas características que nos pondrían en alerta si se tratara de una muchacha de sangre y huesos, y no de savia y ramas como es su caso, y de que varias personas a quienes he consultado, entre ellas biólogos y botánicos, dan fe del daño que está haciendo y la amenaza que representa, hay poca información sobre peligro que encarna si se sigue reproduciendo sin control.

Amparada en su gracia natural, adornada con flores de cinco pétalos de color amarillo anaranjado, con un profundo ojo negro en el centro y verdes hojas opuestas y sagitadas, no sólo se libra de ser combatida sino que seduce a los inadvertidos que con fines estéticos y bienintencionados la cultivan en sus jardines o parcelas y le permiten propagarse a su amaño. Para colmo, una vez que llega a una región se afinca en ella sin necesitar de manos que la siembren. Valiéndose de sus semillas aéreas y saltarinas, de rápida germinación, va invadiendo terrenos y conquistándolos. Por su condición rastrera original repta sobre hierbas y rastrojos, y busca altura para escapar del sombrío y optimizar su fotosíntesis aferranoose y trepanos sobre cuanta maleza, mata, arbusto o árbol encuentra a su paso.
Viajera incansable y promiscua, tal vez no hay país que esta atractiva planta no haya visitado. Pero no en todas partes se ha propagado como una “mala hierba” ni ha hecho de las suyas. En territorios con estaciones, de clima muy contrastante, no ha podido proliferar y se ha limitado a permanecer en macetas, en interiores o en invernaderos bajo condiciones especiales. Estando a la intemperie no sobrevive a los inviernos con bajas temperaturas ni a los veranos muy cálidos. Por eso allí se considera una mata anual, que brota y prospera en ciertas épocas, y no representa amenaza. Lo grave es que en Colombia, debido a sus zonas intertropicales, se ha naturalizado y ha encontrado un hábitat propicio para su propagación: Una tierra rica en humus y un clima sin estaciones, lo que le ha permitido convertirse en una planta perenne que germina, florece y se reproduce todo el año.
Esta coqueta extranjera, que parece “vestida para matar”, alcanza en ocasiones hasta ocho metros de altura y abraza la vegetación que va encontrando a su paso, con una maraña de lianas, hojas y flores tan tupida que una vez se ha instalado en los bosques y los envuelve, se hace muy difícil de erradicar. Para lograrlo se requiere –labor para titanes ecologistas y amantes del medioambiente– entrar en la espesura, arrancar sus tentáculos de raíz y retirarlos para que no germinen. Además se debe hacer limpiezas periódicas, pues por más exhaustiva que sea la poda quedarán raíces y semillas que brotarán de nuevo.
He sido testigo de la dificultad arriba mencionada para detener esta invasión del ojo de poeta en muchos parajes de Medellín y del Oriente antioqueño. A diario, y con tristeza, advierto su presencia en árboles solitarios y en bosques que morirán por su abrazo si quienes los albergamos en nuestros predios no somos conscientes de esta amenaza y tomamos medidas para detenerla.

Resultado de imagen para ojo de poetaHace unos años, cuando sin ser invitada brotó junto al portón de la casa en donde vivo, me cautivo y la hospedé con cariño, de manera permanente, permitiéndole crecer a su amaño. El día que vi caer el arrayán que me era más querido, al que le había permitido subirse porque con su tramposo juego seductor parecía embellecerlo mientras lo iba ahogando, supe de sus alcances.


Por eso, y porque después de esa pérdida he venido observando su reproducción promiscua, es importante que su cultivo se restrinja a macetas, jardines y terrenos donde pueda ser supervisada. Estamos a tiempo de evitar un daño ecológico de una magnitud que no alcanzamos a dimensionar.

Convoco a las personas que deseen sumarse a esta campaña a que visiten a menudo esta página y participen con comentarios y propuestas. A través de ella podemos conformar grupos de guardabosques voluntarios que cuando notemos la presencia del ojo de poeta amenazando nuestra flora demos la alarma y nos animemos a combatirlo. Y que si la situación es extrema y lo amerita, organicemos brigadas de limpieza, con el previo permiso de quien deba otorgarlo y ojalá con su apoyo. 

Será de gran ayuda, además, que el Ministerio del Medio Ambiente, las corporaciones autónomas regionales, los jardines botánicos, el Instituto Humboldt y las ONG que trabajan en pro del medioambiente, hagan campañas para enterar a la comunidad del peligro que representa esta mata que sí mata, y que los medios de comunicación ayuden a difundirlas. No vaya a ser, insisto, que en unos años arrase buena parte de nuestra biodiversidad vegetal, con la mengua consecuente de quebradas y ríos.

viernes, 13 de enero de 2012

REPTA, TREPA, ABRAZA Y LOS ASFIXIA.

Testimonio gráfico de varios árboles y bosques infestados de ojo de poeta, que se encuentran en los municipios de Medellín, Santa Helena, Envigado y El Retiro. Me pregunto que están haciendo las autoridades de dichas localidades para proteger su medio ambiente de esta plaga que, si nos descuidamos, va a acabar con los bosques   nativos y que tendrá como consecuencia una mengua de la flora, la  fauna y las aguas.


 Árboles, arbustos, plantas y rastojo, plagados de ojo de poeta, en un bosque perteneciente al municipio de Medellín.




 También invade la cuenca de la quebrada que bordea la vía El Retiro - La Fe.



 Y pulula en la cuenca del rio Pantanillo, que durante un tramo   corre paralelo a la carretera que va de La Ceja hacia El Retiro.



Y es tan voraz que se come hasta los puentes.

   Y campea en la vereda Perico, perteneciente al municipio de Santa Helena. 
Y en Envigado se traga la vegetación.

domingo, 1 de enero de 2012

PLAGIO A FAVOR: El 14 de febrero de 2012 hice llegar al periódico El Colombiano el artículo con que inicié este blog, titulado "Esa bella extranjera de ojos negros". Un periodista de dicha casa editorial se atribuyó el derecho de reencaucharlo y publicarlo con su firma el 4 de abril de ese mismo año. Aquí adjunto dicho artículo que, parasito o no, cumplió el objetivo de alertar a la comunidad sobre el peligro que entraña esta mata que si mata. Gracias José F. Loiza Bran.

Tras los ojos de un poeta parásito

Las autoridades ambientales advierten del poder dañino de la enredadera conocida como ojo de poeta: desplaza especies nativas y seca árboles.
Por JOSÉ F. LOAIZA BRAN | Publicado el 4 de abril de 2012
Se dice que sus versos llegaron de África y florecieron para embellecer el campo en Antioquia donde el clima lo permitiera. Sin embargo, ahora amenazan ahogar el paisaje del Oriente y de otras regiones del departamento.

Se trata del ojo de poeta, o susanita de ojos negros, una enredadera de menudas flores amarillas con centro oscuro, que ha sido incluida por las autoridades ambientales en la lista de especies invasoras.

Según Nancy Quintero , coordinadora del área forestal de Cornare en el Valle de San Nicolás, el ojo de poeta o Thunbergia alata -su nombre científico- "está en los predios o en cercos vivos, es como una maleza que está en todas partes. Sube por el tallo de cualquier árbol y lo empieza a secar", advierte.

Según los hallazgos de esta tecnóloga forestal, la planta es cultivada por ser bonita y porque hace algún tiempo era recomendada para cubrir de manera rápida un sitio desprovisto de naturaleza. "Pero es una especie muy invasora que ha empezado a entrar en los ecosistemas de bosque natural y a desplazar otras especies nativas, ese es el problema", afirma.

Lo que esconden
El investigador Eduardo Calderón Sáenz, del Instituto Alexander Von Humboldt, uno de los teóricos que ha estudiado las especies invasoras en el país, diferencia las más antiguas de aquellas introducidas a partir del siglo XX.

"Las primeras son relativamente bien conocidas en sus manifestaciones y efectos, mientras que las segundas nos pueden deparar todavía muchas sorpresas", señala el experto.

El concepto se podría aplicar a esta planta de flores como múltiples ojos, que ahora revela efectos perversos.

Cornare prepara un plan de manejo para controlar la propagación del ojo de poeta en su jurisdicción. Sin embargo, Nancy Quintero aseguró que ya existe una resolución del Ministerio del Medio Ambiente, que considera la planta entre las especies invasoras: un punto de partida para tomar medidas.

Otras invasoras
Pero no solo en el Oriente antioqueño, la reproducción del ojo de poeta amenaza el ecosistema. Documentos de Corantioquia reportan su proliferación en Amalfi, Andes, Bello, Caramanta, Envigado, Fredonia, Heliconia, Hispania, Medellín, Pueblobello, Pueblorrico, Salgar y Valparaíso, en lo que corresponde a su jurisdicción. Y tampoco se trata de la única especie invasora contra la cual hay recelo y esfuerzos para controlar su propagación.

Según el director de Ecosistemas de Corantioquia, Juan Lázaro Toro , en lo que respecta solo a vegetales, la entidad tiene documentadas 30 especies consideradas invasoras en el departamento.

La lista incluye plantas ornamentales como la cresta de gallo o la siempreviva, flores como el botón de oro o el cartucho, pastos como el velludo o la gordura, árboles como la acacia japonesa o la pimienta rosada e incluso algunas consideradas medicinales como el higuerillo.

No obstante, explicó el ingeniero forestal, que en el análisis que se hace sobre cada especie antes de tomar medidas de control se tiene en cuenta también la utilidad que algunas de estas plantas ofrecen como en el caso de los pastos.

Sobre este punto, Nancy Quintero advirtió el problema que genera la dispersión de árboles como el ciprés o la acacia hacia bosques nativos, donde su presencia abre la puerta hacia la explotación del área para el aprovechamiento de la madera.